Boletín de coyuntura – Noviembre 2018

Compartimos boletín de coyuntura mensual del Instituto de Investigación Tricontinental

Sumario: Economía y conflictividad social / Los movimientos en el peronismo hacia las presidenciales / Oficialismo: tensiones internas y clima represivo / Cumbre del G20.

La situación económica y el movimiento sindical

Según el INDEC la inflación de octubre fue de 5,4% y suma 39,5% en lo que va del año. Si se considera el período octubre/octubre la inflación acumulada es del 45,9%. Aunque el dólar bajó un 12% durante ese mes, los aumentos en gas y naftas, transporte, alimentos y bebidas y salud (prepagas) explican el cuadro general. En términos regionales Cuyo, Patagonia y la región Pampeana registraron los mayores aumentos en los precios minoristas. En ese marco la canasta básica y la canasta básica alimentaria, que miden la pobreza y la indigencia, aumentaron un 7,5% en relación con septiembre.

En el segundo mes de la nueva gestión monetaria el dólar cerró con un alza del 5%. Más allá de la baja de los últimos días, esa suba a lo largo de noviembre se explica por recortes mínimos en la tasa de interés de las Leliq, la demanda de dólares fruto de los movimientos del carry trade (bicicleta financiera) y la devaluación de monedas regionales.

Paralelamente, se conocieron los datos acerca del crecimiento en el stock de Leliqs, el instrumento privilegiado de inversión financiera a corto plazo que opera actualmente el Banco Central. En octubre ese stock creció un 35% en pesos y en dólares aumentó casi el 50% (de 10.285 millones a 15.700 millones). Mientras tanto las reservas del BCRA cerraron noviembre en 51182 mil millones de dólares, cayendo 2800 millones por el pago de deuda.

La recesión de la economía se profundiza y todas las señales indican que aún no tocó su piso. La industria atraviesa la peor crisis de los últimos veinte años1. El Estimador Mensual Industrial que elabora el INDEC marcó una baja del 11,5% interanual en septiembre (y sumando las bajas que se dieron en el trimestre previo, la cifra llega al 21%). En ese mes la utilización de la capacidad instalada fue del 61%, una caída de más de 5 puntos porcentuales con relación a igual mes de 2017. Los sectores que más explican esa merma son alimentos y bebidas; caucho y plástico; edición e impresión; textiles; metalmecánica y automotriz. A su vez, desde 2015 la industria perdió 100 mil empleos registrados.

La situación del empleo empeoró tomando al sector privado en su conjunto. Según la Encuesta de Indicadores Laborales de la Secretaría de Trabajo en octubre el empleo cayó 0,3% en relación a septiembre y 1,6% respecto del año anterior. En el interior del país la situación se mantuvo sin variaciones, mientras que en el Gran Buenos Aires hubo una caída por encima del promedio nacional. El mismo estudio indicó que la expectativa de creación de empleo entre los empresarios se redujo al 0,9%, el nivel más bajo en nueve años. Este dato implica que la economía no está generando ni siquiera los puestos de trabajo suficientes para incluir a quienes ingresan al mercado laboral, por lo tanto en las próximas mediciones el desempleo subirá por encima del 10% (como ya admitió el propio FMI) y empeorará la calidad del empleo.

A mediados de mes, el Gobierno desactivó lo que iba a ser el quinto paro general desde que asumió. Acordó con la CGT y las cámaras empresarias el bono no remunerativo que se pagará en dos cuotas con los salarios de noviembre y enero para lxs trabajadorxs del sector privado. Lxs estatales de organismos nacionales, por su parte, también recibirán un plus por el mismo monto. El DNU firmado por Macri para formalizar la medida habilita la posibilidad de fijar otros plazos y montos y de tomar el bono a cuenta de futuros incrementos o incluso de acuerdos ya establecidos. Además plantea que ante despidos injustificados los empleadores deben avisar al Ministerio de Producción con un mínimo de diez días de anticipación para que esa cartera reúna a las partes con el objetivo de explorar alternativas.

El bono le permitió al Gobierno evitar una huelga durante el transcurso de la Cumbre del G-20 y resultó un espaldarazo para los sectores dialoguistas de la CGT. Asimismo evidenció las diferencias con el sector nucleado en el Movimiento Sindical por un Proyecto Nacional que criticó a la conducción cegetista por considerarlo insuficiente y acotado (no contempla a jubilados ni trabajadores informales) y advirtió que no descarta una nueva medida de fuerza antes de fin de año2. En la misma línea crítica se colocó el 3° Encuentro Nacional de Mujeres Sindicalistas, que reunió a 800 trabajadoras de más de 100 sindicatos en Huerta Grande y se declaró, no solo en lucha contra la “brecha salarial” y la inequidad en su espacios, también, contra el modelo económico y el ajuste del Gobierno Nacional.

En este marco, el escenario sindical ha estado atravesado simultáneamente por otras disputas. Por un lado, por la reapertura o actualización de paritarias. Algunos sindicatos importantes lograron recomposiciones más o menos significativas: como comercio (un 20% que se sumó al 25% inicial), estatales nacionales (apenas un 10% sobre un 15%) y bancarios, que se sumaron al caso testigo de camioneros en el mes anterior. En cambio, hay otros gremios que están en conflicto por ese tema, como la UOM, Alimentación y lxs docentes bonaerenses. Por otro lado, los gremios del transporte están gestando un proceso de lucha a partir de demandas como el impuesto a las ganancias, paritarias libres y una Ley Federal de Transporte. Por ahora demostraron una llamativa amplitud que amplifica su poder de fuego3. El paro realizado el martes 27 contó con la participación de la Federación Marítima, Portuaria, La Fraternidad, la UTA, Camioneros y Aeronavegantes (de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte), más la Unión Ferroviaria, Peones de Taxis y ATE, por su peso en las terminales portuarias. Por último, se multiplican los despidos y los cierres de empresas, fundamentalmente, en el sector calzado, metalúrgico, neumático, alimentario y gastronómico.

El conflicto en Aerolíneas Argentinas tiene rasgos particulares porque concentra reclamos sindicales y una disputa de fondo en relación con el futuro de la empresa. Los seis gremios afectados realizaron durante noviembre cinco medidas de fuerza para reclamar por la aplicación de la actualización salarial acordada en la última paritaria y la convocatoria para negociar un nuevo acuerdo, dado que el anterior venció en septiembre. La dirigencia de esos gremios advierte que la actitud de la conducción de la empresa tiene como objetivo producir una escalada del conflicto para deslegitimar a lxs trabajadorxs y abrir la puerta a un proceso de vaciamiento. En efecto, mientras que luego del paro del lunes 26 las autoridades anunciaron que convocarán a los gremios a discutir la nueva paritaria, el Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, advirtió que si no se establecen cambios en las condiciones laborales para generar una mayor “productividad”, la empresa sufrirá un achicamiento en sus actividades4.

El rompecabezas hacia el 2019

Finalmente en el mes de noviembre el Senado de la Nación aprobó el presupuesto para el 2019, con 45 votos afirmativos, 24 negativos5 y 1 abstención. El oficialismo logró mayoría en el proyecto de déficit cero y ajuste generalizado según sus propios plazos. Si bien cosechó más votos de lo que se preveía, fue duramente criticado y tuvo menos apoyo que el presupuesto del año anterior. El debate generó fugas del bloque del Peronismo Federal que lidera Miguel Ángel Pichetto (el espacio de la oposición que más votos aportó) hacia el interbloque que lidera Cristina Fernández de Kirchner. La ex mandataria, por su parte, recuperó visibilidad como vocera de los sectores críticos al ajuste y advirtió que con este presupuesto “se va a profundizar el sufrimiento de la sociedad argentina, pero va a ser además un sacrificio inútil”. En esa dirección sumó nuevas adhesiones parlamentarias, como el caso de Pino Solas que se manifestó a favor de trabajar junto a CFK en una alternativa plural para el año que viene y abrió la posibilidad de sumarse a su interbloque en la cámara alta.

Si bien los cruces en el Congreso se radicalizaron entre las diferentes expresiones del peronismo durante la votación del presupuesto, hay diversos acercamientos entre sus diferentes sectores. Uno de los hechos más relevantes del mes tuvo que ver con el acuerdo entre el Frente para la Victoria, el Frente Renovador, Argentina Federal y otros sectores de la oposición para quitarle al oficialismo un lugar en el Consejo de la Magistratura. Producto de ese acuerdo Eduardo “Wado” De Pedro y Graciela Camaño asumieron como nuevos integrantes del órgano, buscando limitar la influencia de Cambiemos en ámbito judicial. Este acuerdo reflejó lo que ya se dice por lo bajo en el ambiente del peronismo, que Massa y CFK vienen dialogando cada vez más. Esta estrategia opositora repercutió sobre todo en la UCR. Esa fuerza perdió el lugar que otrora ocupaba Mario Negri, en un momento de crecientes tensiones en la alianza gobernante. A propósito de esto el radicalismo difundió una declaración donde acusa a sus socios del PRO de “impericia, mala praxis y desidia política”.

En el plano de los posibles armados electorales, por ahora, se siguen vislumbrando carriles separados para el Peronismo Federal y el espacio más ligado al kirchnerismo. Tras el debut en septiembre de la “mesa de los cuatro”, el Peronismo Federal agrandó el cuadro al mostrarse con siete gobernadores en una reunión en la Casa de Entre Ríos, donde participaron: Juan Manzur (Tucumán), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Sergio Casas (La Rioja), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Arcioni (Chubut), Domingo Peppo (Chaco), y el anfitrión Gustavo Bordet. La cumbre sirvió para mostrar más volumen y exhibir señales de diferenciación del kirchnerismo luego de lo que fue el acuerdo en el Congreso. Sin embargo, algunos de los participantes del encuentro no parecen estar tan seguros de que la estrategia para el 2019 sea excluir al sector que representa CFK. Es el caso del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, que luego de esa reunión se mostró con Daniel Scioli. Por su parte, Manzur también se mostró con intenciones de querer unificar a los peronismos de cara a las presidenciales y estrecha los vínculos con Felipe Solá.

Mientras tanto Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto anunciaron una cumbre para el 19 diciembre con el objetivo de mostrar su proyecto de gobierno y se rumorea que en breve unificarán sus bloques en el Congreso. Los tres buscan ampliar su espacio, sumado al apoyo de los gobernadores peronistas mencionados, vienen negociando con sectores del socialismo santafesino y Margarita Stolbizer para proyectar sus acuerdos por fuera del peronismo. Massa, sin embargo, es quien por ahora se muestra abierto a estrategias diversas: junto a Urtubey sostiene que va a confrontar con Cristina y al mismo tiempo da señales de estar dispuesto a competir con su espacio en unas primarias abiertas. Lo que parece fuera de debate es que el Peronismo Federal necesita acumular fuerza propia, ya sea para competir en un armado más grande o para intentar alcanzar un porcentaje que lo deje en segunda vuelta.

Cristina, por su parte, con apariciones esporádicas sigue ocupando el centro de la escena. En este último mes dio dos discursos que la volvieron a colocar como la figura más crítica hacia el gobierno dentro del peronismo. Primero en el Senado y luego con su intervención en el Foro de CLACSO. Los principales temas que recorrió allí tuvieron que ver con afinar un diagnóstico sobre el neoliberalismo y delinear una programática para enfrentar el momento actual de avanzada de la derecha. Para ello propuso retomar la categoría de “pueblo” y la necesidad de reagrupar fuerzas entre los sectores dañados por las políticas neoliberales. En esa sintonía se metió de lleno en terreno espinoso con su frase referida a los pañuelos: “No puede ser la división entre los que rezan y los que no rezan, mala división también (…) un lujo que no nos podemos permitir. En nuestro espacio hay pañuelos verdes pero también hay pañuelos celestes, y tenemos que aprender a aceptar eso sin llevarlo a la división de fuerzas”. Dichos que despertaron múltiples interpretaciones y debates, particularmente, en el movimiento feminista acerca de la confluencia con sectores “anti aborto”, el peso del feminismo en la unidad antineoliberal y la significación de la lucha por el derecho a decidir en los programas políticos6. Sin embargo, más allá de la polémica que despertó la frase, la referencia a los pañuelos celestes puede entenderse como una búsqueda por ampliar las bases de apoyo para el año próximo y la necesidad de articular un frente político que tenga como eje al pueblo contra el neoliberalismo. Al mismo tiempo deja entrever la externalidad con la que, todavía, Cristina se vincula con el movimiento feminista.

En conclusión el discurso de la ex mandataria se refirió a la necesidad de generar apertura desde su espacio político hacia una diversidad de expresiones, en pos de construir mayorías amplias en esta nueva etapa política. Si bien sigue siendo incierto si esa unidad la tendrá como candidata, definitivamente es una de las figuras centrales a partir de la cual se está ordenando el panorama político de cara al 2019.

El momento del oficialismo: malas encuestas y dudas en el empresariado; represión y violencia

Si sumamos los pésimos datos de la economía y la proyección que abre el Presupuesto 2019, a nadie escapa que el futuro inmediato de la Argentina será sombrío. Ni siquiera a los sindicalistas y empresarios cuyas reuniones y opiniones públicas respecto al tema se han convertido en una de las novedades de las últimas semanas. Como cuenta Alejandro Bercovich7, parece que algunos hombres de negocios han perdido la confianza en la administración de Cambiemos. La lista es larga: vinculados a la construcción y el desarrollo inmobiliario (como Eduardo Constantini, quejoso de haber perdido su puesto de billonario), petroleros y textiles, hasta Cristiano Ratazzi (dueño de Fiat, otrora fiscal de Cambiemos en las elecciones) y ganaderos vinculados a la Sociedad Rural. Cien mil empleos destruidos en el ámbito textil, un 45% de reducción de ventas de autos 0 kilómetro, pérdidas inéditas desde 2002 en una de las compañías referentes del rubro alimenticio como Arcor, explican este incipiente cambio en la arena de las opciones y representaciones políticas del empresariado. La queja es heterogénea, al menos en sus formas. Se manifestó a través de declaraciones públicas, de reuniones privadas con miembros clave del gobierno o incluso, con referentes de la oposición como Axel Kicillof, Sergio Massa y el industrial José de Mendiguren. En general, estos empresarios observan una continuidad entre el paquete de medidas acordadas con el FMI, la situación del mercado local y la llamada “causa de los Cuadernos”. La disconformidad radica en que, de alguna manera, todo eso habría desfavorecido al capital local en detrimento de los capitales extranjeros.

Más allá de los titubeos políticos del empresariado, algunos cambios también comenzaron a manifestarse en el plano de las opiniones referidas a cuestiones políticas. El último domingo de noviembre, Clarín hizo pública una encuesta que plantea un escenario muy parejo para las presidenciales, pero con la novedad de que Cristina Kirchner aparece, después de mucho tiempo, apenas por encima de Mauricio Macri8. En el caso de la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal sigue al frente, aunque con Axel Kicillof bastante pegado. La encuesta también presenta números sobre la evaluación de las gestiones de Macri y de Vidal. Ambas tienen más números negativos que positivos: al Presidente lo desaprueba un 60,4% de lxs encuestadxs y a la gobernadora, un 53,3%. En sintonía con las opiniones empresariales, las peores opiniones de la población encuestada se relevan en el plano de la economía, con un 73,7% de visión negativa (mala y muy mala) (tuvo un pico del 78,9% en agosto de este año). Claro que no hay nada dicho todavía. A favor del Presidente, Cristina mantiene todavía un nivel de rechazo (“nunca la votaría”) superior: 53,5% contra 51%. Pero aquí también las tendencias son a favor de CFK, que bajó casi 4 puntos desde octubre en este rubro, mientras Macri subió 2,5. Por fuera de esas dos figuras, la candidatura presidencial de Sergio Massa recoge entre 8 y 10%.

Con estos movimientos como telón de fondo, durante noviembre sucedieron algunos hechos políticos y sociales significativos. A los cuales además, el gobierno buscó darles una lectura, una agenda y un provecho propios. Por un lado, el ataque a la casa del juez Claudio Bonadío y la explosión de un artefacto casero en la tumba de Ramón Falcón (jefe de Policía en la masacre obrera conocida como La Semana Roja, asesinado por el anarquista Simón Radowitzky en 1909), que derivaron en la apertura de dos causas judiciales y la detención de 13 personas vinculadas, en general, a la militancia anarquista. Según la ministra Patricia Bullrich, los dos intentos de atentados estuvieron conectados. A los pocos días, fueron detenidos dos hermanos miembros de la comunidad musulmana, alegando supuestos vínculos con el partido libanés Hezbollah. En la misma línea, durante las últimas semanas, el Gobierno fogoneó un clima social de miedo por la seguridad alrededor del G20. En la versión oficial, todas esas acciones demostraban el eficiente accionar de las fuerzas de seguridad argentinas, cuestión que los sucesos en el marco del River-Boca desmintieron en tiempo récord.

Si bien nada de esta estrategia represiva es novedosa, la reunión del G-20 nos sirve para entenderla mejor. Como ha dicho Mónica Peralta Ramos, el gobierno de Macri, anfitrión del evento, no ha presentado una agenda propia. No ha sido necesario, la misma se cuela a través de un clima oficial de intimidación y creciente militarización de la CABA. La intensificación de la represión y la estrategia de, mediante estos hechos, provocar miedo social e intimidación es cada vez más visible. Y no solo en las declaraciones y puesta en escena de la ministra Bullrich. Rodolfo Orellana, militante de la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular, fue asesinado (baleado por la espalda, como muestran los peritajes) durante la represión a familias que intentaban ocupar terrenos fiscales en La Matanza. Dos días después, la Policía de Córdoba asesinó a Marcos Jesús Soria, un trabajador de la economía popular y militante de la CTEP, cuando intentaba escapar de una golpiza brutal. “La violencia y el desenfreno policial son un elemento más de una política de gobierno que día a día generan exclusión, pobreza y hambre”, decía la convocatoria a la movilización en repudio a los asesinatos. La otra cara del ajuste y la recesión económica es la represión y el disciplinamiento social.

Cabe una última referencia sobre esta cuestión: el Boletín Oficial del lunes 3 de diciembre anuncia un nuevo protocolo para el uso de armas de fuego por parte de las Fuerzas de Seguridad donde se las autoriza a emplear el uso de armas de fuego en casi todas las situaciones de intervención frente a un hecho delictivo: en defensa propia, para impedir la comisión de un delito, para proceder a la detención o para impedir la fuga. Es inevitable leer este hecho como una oficialización de la “Doctrina Chocobar” y del gatillo fácil.

Lo que dejó la cumbre del G20

La Cumbre del G-20 en Buenos Aires dejó en claro que ese espacio de articulación internacional atraviesa una profunda crisis por las fuertes disputas entre sus miembros y la dificultad de construir consensos sobre temas clave. Lejos de las promesas que acompañaron su relanzamiento frente a la crisis del 2008, actualmente se encuentra signado por disputas comerciales y militares, sumadas a los escándalos y conflictos que cuestionan a sus principales integrantes. El capitalismo del siglo XXI presenta encrucijadas que son difíciles de resolver, incluso, para los más poderosos y eso se evidencia en la casi neutralización de sus principales instrumentos multilaterales.

La escalada de las tensiones entre Beijing y Washington operó como el marco principal de esta Cumbre. Por eso la reunión entre Trump y Xi Jinping cobró desde un comienzo igual o más relevancia que las reuniones plenarias. Finalmente en esa bilateral EEUU acordó no avanzar con la suba de aranceles que había previsto para los productos chinos y a cambio China acordó comprarle productos agropecuarios a Estados Unidos. Una pequeña tregua en lo que puede definirse como el complejo proceso de transición hegemónica desde Washington a Pekín.

¿Es posible jurar fidelidad a dos contendientes que se enfrentarán política y económicamente durante los próximos años? Es la pregunta que se hace Leandro Morgenfeld9 a propósito del equilibrio que intenta hacer el gobierno de Mauricio Macri en lo que respecta a política internacional. “Tenemos una excelente relación con Estados Unidos y también con China” dijo en conferencia de prensa el presidente luego de la polémica declaración de la vocera de Trump, en donde afirmó que junto con Mauricio Macri habían repudiado el accionar económico depredatorio de China. Si bien el gobierno argentino parece haber tomado nota de las disputas entre las potencias y del delgado equilibrio en el que se encuentra el escenario internacional, el problema está en que no tiene una estrategia para aprovechar esta disputa hegemónica en función de, por ejemplo, una política de articulación regional que le permita ampliar sus márgenes de maniobra y de autonomía.

El G-20 dejó pocas novedades vinculadas a la relación bilateral Argentina-Estados Unidos. Trump prometió financiamiento a inversores estadounidenses interesados en obras de infraestructura y en Vaca Muerta – que ya presenta consecuencias socioambientales desastrosas en la región10-, mientras que Mauricio Macri ratificó su lugar de buen alumno del imperio, agradeció el “apoyo” brindado por el FMI y se mostró dispuesto a continuar con la agenda de Estados Unidos en la región, con el compromiso en aislar y agredir a Venezuela.

El documento final de la cumbre puede considerarse un relativo éxito, si lo comparamos con varias reuniones fracasadas previas (G7 y APEC). Sin embargo, no se vislumbran grandes lineamientos ni una resolución de fondo de las diferencias. Estados Unidos, China y la Unión Europea dejaron sentadas sus posiciones en un documento que incluye una valoración del libre comercio a la par que la propuesta de reforma de la OMC así como los disensos en relación al cambio climático -confirmando la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París- y plantea un apoyo al FMI, como engranaje clave para garantizar la seguridad financiera.

Como sabemos, el G20 sesionó en una ciudad prácticamente sitiada, con zonas restringidas o directamente cerradas a la población y el transporte. No obstante, los movimientos sociales y partidos de izquierda confluyeron bajo el lema “Fuera FMI/Fuera G-20” en una movilización de 40 mil asistentes sin conflictos sustantivos. En esa semana además, transcurrieron otros eventos importantes para la izquierda y las articulaciones latinoamericanas: desde el Foro Feminista contra el G20, la Contra Cumbre de los Pueblos y la reunión de la Coordinación Continental del ALBA Movimientos, del cual participaron 25 movimientos y organizaciones de 17 países.

Reflexiones finales

La recesión de la economía se profundiza mientras nos acercamos a fin de año, todas las señales indican que la contracción aún no tocó su piso, en un contexto inflacionario en alza y con indicadores de desempleo nada esperanzadores. A pesar del panorama complejo, el gobierno logró desactivar lo que iba a ser el quinto paro general desde que asumió y acordó con la CGT un bono no remunerativo que se pagará en dos cuotas. Hasta el momento todo parece indicar que el bono alcanzará a un sector acotado de la clase trabajadora y la CGT terminará el año con una respuesta moderada si se tiene en cuenta el tenor del impacto de la crisis en el pueblo trabajador.

Los vaivenes en el peronismo continúan de cara a las presidenciales de 2019. Por un lado el sector del Peronismo Federal y el Frente Renovador aspiran a consolidar sus alianzas con los gobernadores a la par que buscan articular con parte del progresismo santafesino. Mientras, que el bloque que incluye al kirchnerismo y demás fracciones del justicialismo fortalece su articulación con movimientos sociales y el sindicalismo peronista combativo. El acuerdo por el Consejo de la Magistratura puso sobre la mesa la posibilidad de la unidad entre ambos espacios para enfrentar al gobierno. Resulta difícil sacar conclusiones sobre qué negociaciones existen y si hay chances reales de un armado en conjunto, por lo pronto todos apuntan a fortalecer sus alianzas y buscan agrandar su base de apoyo.

El G-20 hizo de cierre de un mes marcado por debates en torno a la “seguridad” y la estrategia represiva del gobierno, debates que se vieron acompañados del asesinato de dos militantes populares. Más allá de la emoción impostada del gobierno y sus medios amigos sobre la organización del G-20, el lugar de Argentina en la cumbre fue apenas el de organizador (tarea para la cual incluso se contrató a una empresa alemana); el gobierno estuvo muy lejos de mostrar una agenda propia y no pudo difundir logros de gestión.

La alianza gobernante pretenderá usar el G-20 como un empujón para relanzar su imagen y fortalecer la alicaída figura de Macri. Con ese envión buscará pararse ante un fin de año que se le presenta adverso. En un marco en el que el conflicto social está, al menos por ahora, en un momento de amesetamiento, esa estrategia no resolverá ninguno de los problemas que atraviesa el país, pero puede servirle al Gobierno para ganar tiempo y cumplir con su objetivo más urgente: pasar el verano.

5 Junto a los 9 senadores de la bancada del FpV que lidera Cristina Kirchner, se sumaron los dos tucumanos que dejaron el interbloque que lidera Pichetto: José Alperovich y Beatriz Mirkin.También votaron en contra los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Eugenia Catalfamo, el porteño Pino Solanas y la rionegrina Magdalena Odarda. Nueve integrantes de Argentina Federal votaron en contra: José Mayans y María Teresa González (Formosa), Eduardo Aguilar (Chaco), Guillermo Snopek (Jujuy), Omar Perotti (Santa Fe), Daniel Lovera y Norma Durango (La Pampa), Alfredo Luenzo y Mario Pais (Chubut). Se abstuvo el correntino Carlos Espínola.

6 “Los pañuelos y el neoliberalismo” https://www.elcohetealaluna.com/los-panuelos-y-el-neoliberalismo/

8 Resulta importante recordar que fue Durán Barba quien afirmó la conveniencia de mostrar débil al gobierno para sumar adhesiones frente al fantasma de Cristina Fernández de Kirchner. La nota citada es: https://www.clarin.com/politica/encuesta-confidencial-consultoras-mide-gobierno_0_FOIVMpCUe.html

10 Se supo en los últimos dìas que hubo un nuevo derrame en la zona del Alto Valle, en la localidad de Allen; que se suma a otros que se vienen sucediendo en el último tiempo en diferentes pozos de explotación del yacimiento Vaca Muerta. Sobre ello ver: http://www.opsur.org.ar/blog/2018/11/16/enfermedades-contaminacion-y-derrumbes-en-allen-el-pueblo-en-el-que-los-cultivos-conviven-con-el-fracking/

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